Cuando piensas en la cebolla, probablemente la asocias con la cocina. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que tanto la cebolla como su cáscara contienen compuestos con beneficios potenciales para la salud que han sido utilizados durante generaciones en remedios naturales.
De hecho, la parte que normalmente tiramos —la cáscara— puede ser incluso más rica en nutrientes que el interior del vegetal.
En este artículo descubrirás cómo la cebolla y su cáscara pueden apoyar tu bienestar, qué dice la ciencia sobre sus propiedades y cómo puedes utilizarlas de forma práctica en casa.
¿Qué hace tan especial a la cáscara de cebolla?
La cáscara de cebolla contiene una alta concentración de compuestos bioactivos, especialmente quercetina, un flavonoide con potentes efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
Además, estudios han demostrado que esta parte del vegetal puede tener incluso más compuestos beneficiosos que la pulpa interna.
Entre sus principales componentes destacan:
- Flavonoides
- Polifenoles
- Taninos
- Compuestos sulfurados
Estos elementos ayudan a proteger las células del daño oxidativo y contribuyen al buen funcionamiento del organismo.