En esencia, un aneurisma se forma cuando una sección de la pared de un vaso sanguíneo se debilita y comienza a abultarse debido a la presión. Este debilitamiento implica:
Pérdida de proteínas estructurales (como colágeno y elastina)
Inflamación crónica de la pared del vaso
Patrones anormales de flujo sanguíneo que ejercen presión sobre puntos específicos de la arteria
Con el tiempo, la pared puede volverse tan delgada que se desgarra o se rompe, lo que puede provocar una hemorragia potencialmente mortal.
Los aneurismas son peligrosos no solo por el riesgo de ruptura, sino también porque a menudo son invisibles hasta que es demasiado tarde.
Comprender los hechos ayuda a las personas a:
Reconocer las señales de alerta a tiempo
Identificar los factores de riesgo personales
Buscar atención médica oportuna
Incluso antes de la ruptura, o justo en el momento en que comienza, su cuerpo puede enviar señales sutiles o repentinas:
Posibles signos tempranos de aneurisma (sin ruptura):
Dolor detrás o encima de un ojo
Pupila dilatada
Visión borrosa o doble
Párpado caído
Entumecimiento o debilidad en un lado de la cara
Estos síntomas ocurren cuando el aneurisma presiona los nervios cercanos.
Signos de emergencia de ruptura: