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A partir de los 65 años, ¿con qué frecuencia debemos ducharnos (y por qué lavarnos en exceso puede ser perjudicial para la salud)?
A partir de cierta edad, es importante reflexionar sobre las acciones cotidianas. Una de las más indoloras, como ducharse, podría estar atrofiando tu piel sin darte cuenta. ¿Qué pasaría si te dijéramos que después de los 65 no deberías ducharte todos los días? ¿Lo crees? Una sugerencia increíble, pero evaluada por expertos.

¿Por qué la piel cambia con la edad?

Un cuerpo que crece, una piel que se refina.

Con el tiempo, nuestra piel pierde algunas de sus propiedades naturales. El debilitamiento del colágeno, la elastina y el sebo, elementos que mantienen nuestra piel firme, flexible y protegida, debilita la barrera cutánea.

Piensa en la barrera cutánea como el escudo de un caballero: con los años, este escudo se vuelve más fino y frágil. Además, las agresiones externas como la contaminación, el frío, los productos químicos, etc., se abren paso con mayor facilidad. Y ducharse con demasiada frecuencia es un factor agravante improbable.

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Demasiadas duchas, resecan mucho la piel.

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Agua caliente y jabón: Cómo cuidar la piel madura
Ducharse es una experiencia alegre, revitalizante, casi formal. Pero cuando el agua está demasiado caliente y los productos demasiado duros, eliminamos algo más que suciedad: también dañamos la película protectora natural de la piel.

En personas mayores de 65 años, esto provoca enrojecimiento, tirantez, picor e incluso infecciones leves. Además, ducharse con demasiada frecuencia desequilibra el microbioma de la piel, la flora invisible que ayuda a combatir los microbios.
La frecuencia ideal: 2 o 3 duchas por semana

¡Menos es más!
Los expertos han descubierto que, para la piel madura, es mejor limitarse a 2 o 3 duchas por semana. Es suficiente para mantenerse limpia y proteger la hidratación natural de la piel.

Este método, ya aplicado en el ámbito médico, es una idea poderosa para la piel frágil. Ayuda a mantener una buena higiene sin dañar la epidermis, de forma similar a como preferimos mantener un coche con regularidad en lugar de lavarlo a diario.

Las acciones correctas en la ducha
Seleccionar los productos adecuados marca la diferencia

Al ducharte, sigue estas sugerencias:

Temperatura moderada, nunca caliente.
Jabones suaves y enriquecidos o geles de ducha sin jabón, especialmente formulados para piel sensible.
Ducha corta, unos 5 minutos.
Sécate con palmaditas, sin frotar.
Y, sobre todo, hidrata tu piel después de cada ducha. Una buena crema nutritiva ayuda a nutrir la barrera protectora que el agua destruye.
En conclusión: cuidar tu piel también significa cuidarte a ti mismo.
A cualquier edad, pero aún más después de los 65, nuestra piel necesita hidratación, cuidado y protección. Ajustar tu rutina de higiene no significa renunciar a la higiene; al contrario: significa comprender tu cuerpo y prepararlo para lo que realmente necesita

A partir de los 65 años, ¿con qué frecuencia debemos ducharnos (y por qué lavarnos en exceso puede ser perjudicial para la salud)?

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